¿Tu inmueble está listo para un servicio de Administración de Propiedades?
Febrero 2026 | Uzua Roldán
En el ecosistema empresarial actual, la eficiencia no se mide solo por lo que una empresa gana, sino por la inteligencia con la que protege su capital.
Históricamente, el proceso de adquirir una nueva oficina venía acompañado de un “mal necesario”: el Tenant Improvement (TI). Esta inversión masiva en adecuaciones, que a menudo representa una salida de flujo de efectivo monumental antes de siquiera encender la primera computadora, se ha convertido hoy en uno de los riesgos financieros más evitables para cualquier organización.
Luis Ramírez y Stephanie Villegas nos comentan que han observado una transición clara en la mentalidad de los directores financieros: la oficina ha dejado de ser un activo inmobiliario rígido para convertirse en un servicio estratégico. El modelo tradicional de entrega “en gris” obliga al inquilino a transformarse, por unos meses, en una constructora. Esto no solo implica lidiar con permisos, retrasos en la cadena de suministro y presupuestos que rara vez se cumplen, sino que entierra un capital que queda atrapado en activos no recuperables. Si la empresa decide crecer o pivotar en dos años, ese dinero invertido en plafones, cableado y acabados se queda atrás, evaporando el retorno de inversión.
Aquí es donde el modelo ready-to-use o plug & play surge como la herramienta definitiva de mitigación de riesgo. Al optar por espacios listos para operar, las organizaciones logran una transición inmediata del CapEx al OpEx. Esta decisión no es meramente logística, es una jugada financiera de alto nivel que permite preservar la liquidez para lo que realmente importa: el core business, el talento y la innovación. En lugar de inmovilizar recursos en ladrillos y pintura, las empresas mantienen su capital ágil, listo para ser desplegado donde genere valor real.
(conozca algunas opciones de oficinas Plug & play)
Además de la protección financiera, el modelo listo para usarse elimina el costo de oportunidad.
Cada mes que una empresa pasa gestionando una remodelación es un mes de operación fragmentada o de doble renta. Mitigar el riesgo significa, por lo tanto, comprar tiempo. Al delegar la infraestructura a un modelo de servicio, el inquilino transfiere el riesgo operativo y de mantenimiento al experto, asegurando costos fijos mensuales que facilitan la planeación financiera a largo plazo sin sorpresas desagradables.
En conclusión, la era de las remodelaciones costosas y los activos estáticos está llegando a su fin. Tras analizar cientos de estructuras de costos, Luis Ramírez y Stephanie Villegas coinciden en una premisa fundamental: el éxito inmobiliario corporativo actual se define estrictamente por la flexibilidad y la capacidad de reacción del capital.Elegir espacios ready-to-use es, en última instancia, una declaración de principios: es priorizar la agilidad sobre la estructura y la solvencia sobre la propiedad de las paredes. En un mundo que cambia cada día, el capital más valioso es aquel que no está pegado al suelo.
Luis Ramirez
Associate Director
Stephanie Villegas
Associate Leasing Agent
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