El Ecosistema Corporativo y la Eficiencia de la Ubicación Estratégica
Abril 2026 | Luis Reynoso
Hay decisiones empresariales que se toman con datos. Y hay otras que se toman con suposiciones. Cuando el activo en juego es un inmueble corporativo, la diferencia entre ambas puede significar millones de pesos en pérdidas patrimoniales, sanciones regulatorias o financiaciones que simplemente no se cierran. Un avalúo inmobiliario profesional no es un gasto: es la base técnica de tus decisiones.
“Las empresas que toman decisiones sobre sus activos inmobiliarios sin un avalúo profesional actualizado no están ahorrando: están asumiendo un riesgo que no pueden cuantificar.”
Director de Servicios Corporativos, Newmark Colombia
Es el escenario más frecuente y el más subestimado. Sin un avalúo actualizado, tu empresa negocia sin piso técnico: puede pagar por encima del valor real o ceder un activo a un precio que no refleja el mercado. El avalúo comercial analiza ubicación, uso, estado del inmueble y comparables reales del sector, y se convierte en el argumento más sólido en cualquier mesa de negociación.
Bancos y fondos de inversión exigen un avalúo vigente para estructurar créditos hipotecarios o garantías reales. El valor que arroja el avalúo define directamente el monto de la operación financiera. Sin él, el proceso no avanza —o avanza en condiciones que no favorecen a tu empresa. Esta exigencia está respaldada en los Decretos 422 y 466 de 2000, que regulan los criterios técnicos y honorarios del proceso valuatorio en Colombia.
Si tu empresa reporta bajo Normas Internacionales de Información Financiera, el avalúo es una obligación técnica. Las normas NIC 16, NIC 40 y NIIF 13 exigen que las propiedades se midan al valor razonable. Los auditores lo solicitan. La Superintendencia de Sociedades lo revisa. Un informe de avalúo sin trazabilidad metodológica no es solo una observación de auditoría: puede implicar ajustes contables que afectan directamente el resultado del ejercicio.
En cualquier operación de M&A, los activos inmobiliarios forman parte del due diligence. La NIIF 3 exige que los activos adquiridos sean medidos al valor razonable en la fecha de la transacción. Sin un avalúo profesional, el proceso queda incompleto ante las autoridades y frente a los mismos inversionistas. Lo mismo aplica en escisiones y liquidaciones de sociedades, donde el avalúo determina la base de distribución patrimonial entre socios o accionistas.
El avalúo catastral —usado comúnmente como referencia fiscal— puede ser hasta un 60% inferior al valor comercial real del inmueble. Declarar un patrimonio subvalorado ante la DIAN expone a tu empresa a sanciones y observaciones tributarias. Un avalúo comercial certificado te permite reportar el valor correcto con respaldo técnico verificable y defiende tu posición ante cualquier revisión.
Recuerda: En Colombia, solo los avaluadores inscritos en el Registro Abierto de Avaluadores (RAA), supervisado por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), emiten avalúos con validez legal y financiera plena. Así lo establece la Ley 1673 de 2013. Antes de contratar cualquier estudio, verifica que el profesional esté activo en ese registro.
Las empresas que operan en el mercado inmobiliario corporativo colombiano con información técnica actualizada no solo cumplen: negocian en posición de fuerza, cierran operaciones con mayor velocidad y protegen su patrimonio con criterio. En mercados donde los valores pueden moverse significativamente en 12 a 24 meses, quien tiene el dato preciso define las condiciones del trato.
El avalúo profesional no resuelve una obligación regulatoria. Resuelve una pregunta de fondo: ¿cuánto vale realmente lo que tienes —y lo que estás a punto de decidir?
Aurora Turriago
Research & Marketing Director, Newmark Colombia
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