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Todos a bordo: Cómo el nearshoring y la tecnología están abriendo una nueva era para el transporte de carga en Norteamérica

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Todos a bordo: Cómo el nearshoring y la tecnología están abriendo una nueva era para el transporte de carga en Norteamérica

Existe la falsa idea en algunos círculos del sector inmobiliario comercial de que el ferrocarril es una reliquia: un medio de transporte lento e inflexible, superado por la rapidez y conveniencia del autotransporte de carga. En el evento Industrial Velocity 2026 de Newmark, un panel de operadores ferroviarios, tecnólogos de logística y expertos en cadenas de suministro se reunió para cuestionar esa suposición. De hecho, el ferrocarril está viviendo un verdadero renacimiento, impulsado por la inversión tecnológica y un cambio fundamental en la forma en que fluye la carga en Norteamérica.

Un continente que se reestructura

El punto de partida para entender el resurgimiento del ferrocarril es la geografía, específicamente el cambio drástico en el crecimiento del flujo de carga, que se está alejando de los puertos marítimos para dirigirse hacia corredores terrestres de norte a sur. A medida que la inversión en manufactura se acelera en México y la presión de los aranceles sigue cambiando el origen de los productos, el ferrocarril transfronterizo está captando un volumen de carga que históricamente llegaba en barcos portacontenedores a los puertos costeros de EE. UU. Las consecuencias se extienden a todas partes: las rutas de carga están cambiando, los centros intermodales ganan nueva importancia y el cálculo para elegir terrenos industriales está cambiando con ellos.

Kyle Roberts, vicepresidente ejecutivo en Newmark y socio de Transcon Modal, describió este cambio: “A medida que vemos una reducción en las importaciones marítimas en nuestros puertos más activos del este y del oeste, vemos un movimiento hacia el uso del ferrocarril cruzando la frontera de México hacia Estados Unidos. Esto tiene repercusiones muy interesantes en los mercados en los que trabajamos para usuarios, inversionistas y desarrolladores, como agentes inmobiliarios”.

La fusión de CPKC en 2023, que unió a Canadian Pacific y Kansas City Southern en la única red ferroviaria de una sola línea en el continente que conecta Canadá, EE. UU. y México, es tanto un símbolo como un motor de este cambio. Anastasia Austin, vicepresidenta adjunta de Ventas y Marketing de Mercancías en CPKC, describió la lógica de esta red: “Ves los productos agrícolas, energéticos y forestales de Canadá que van hacia el sur. Ves a México con sus productos automotrices, industriales y de consumo que van hacia el norte. Y luego los insumos de manufactura de EE. UU., como el acero y las autopartes. Sigues todo eso y básicamente coincide con el mapa de CPKC”.

Cómo funciona la red ferroviaria

Para la mayoría de los profesionales del sector inmobiliario, la jerarquía interna del ferrocarril es un territorio desconocido. Los ferrocarriles de Clase I, que son las grandes empresas nacionales como CPKC, Union Pacific y Norfolk Southern, funcionan como el sistema de autopistas de la carga: realizan trayectos largos, mueven grandes volúmenes y transportan mercancías a través de enormes distancias a gran escala. Las líneas cortas de Clase II y III son las calles locales, que conectan esas líneas principales con las instalaciones individuales, parques industriales y redes de distribución que usan la carga.

Este ecosistema es más colaborativo que competitivo. Brian Gorton, presidente y director ejecutivo de Conrail (la sexta empresa ferroviaria más grande del país a pesar de ser de Clase II), explicó el valor que aporta su red en los mercados más densos: “Somos la primera y última milla. Cuando piensas en tus redes y en cómo acceder a ellas con la oportunidad de usar múltiples transportistas, nosotros también tenemos ese terreno. Los ferrocarriles son de los mayores propietarios de tierras en Estados Unidos”. La presencia concentrada de Conrail en el norte y sur de Nueva Jersey y en Detroit existe precisamente para mantener la competencia entre transportistas en dos de los mercados más densos económicamente del país, un modelo que probablemente se expandirá a medida que las nuevas fusiones de Clase I creen oportunidades para líneas cortas.

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Trasbordo (Transload): Ferrocarril sin grandes inversiones de capital

Quizás la lección más útil para los profesionales inmobiliarios es el concepto de trasbordo (transload), un modelo de carga que reduce drásticamente las barreras para usar el ferrocarril. Una instalación de trasbordo es simplemente un lugar donde la mercancía se pasa de un medio de transporte a otro y puede procesar carga internacional o nacional. Por ejemplo, un contenedor marítimo se descarga en un vagón de tren, o un envío a granel pasa del tren al camión para la entrega de última milla. Lo importante aquí es que las empresas no necesitan tener vías de tren en sus instalaciones para aprovechar los ahorros del ferrocarril. Una propiedad ubicada a unos 240 kilómetros (150 millas) de un centro de trasbordo puede lograr ahorros significativos sin tener que invertir en infraestructura ferroviaria directa.

Armando Tirado, socio director de Transcon Modal, explicó los números así: “Las organizaciones que aprovechan el ferrocarril en su cadena de suministro obtienen, en promedio, un 27% de descuento en el transporte de sus mercancías en comparación con el uso exclusivo de camiones. Y si tienes vías de tren en ambos extremos, sin depender del trasbordo ni del camión de última milla, el ahorro puede superar el 40%”. La física es simple: un solo vagón de tren lleva el equivalente a unos cinco camiones, con costos de mano de obra y combustible por tonelada mucho más bajos. Austin agregó que el modelo de trasbordo ha sido fundamental para el crecimiento de CPKC: “En mi área, tengo clientes que gastan cientos de millones de dólares en transporte por tren, y tengo clientes que mueven solo dos vagones al mes, y todo lo demás en medio”.

La tecnología cierra la brecha

Si los beneficios económicos del ferrocarril son tan claros, ¿por qué históricamente solo ha captado una pequeña parte del volumen total de carga? La respuesta, en gran parte, ha sido la dificultad del proceso. Obtener una cotización para enviar por camión en un sitio web toma 30 segundos. Obtener una cotización para tren toma 24 horas o más, y eso en un buen día. Para las empresas acostumbradas a la rapidez de las plataformas logísticas modernas, esa espera ha sido un obstáculo definitivo. Esto ya está cambiando. Los ferrocarriles de Clase I han pasado los últimos cinco años cambiando sus sistemas antiguos por plataformas en la nube, lo que permite un rastreo en tiempo real y conexiones digitales directas. Los tiempos de entrega, que antes variaban entre tres y cinco días, ahora suelen ajustarse a un margen de 12 a 24 horas.

Daril Vilhena, fundador de Cedar AI, está ayudando a acelerar esta transición. Su plataforma funciona como un sistema operativo para más de 100 ferrocarriles y cientos de clientes. Explicó así la oportunidad de mercado: “La mitad de los clientes que podrían usar el tren no lo hacen porque es demasiado complicado y confuso. La dificultad para obtener tarifas va a bajar muchísimo, y eso hará que el ferrocarril sea una opción más atractiva”. Vilhena ve que las herramientas de inteligencia artificial están reduciendo el trabajo de buscar información y el papeleo manual necesario para hacer facturas, comparar tarifas y analizar rutas.

Nuevas mercancías, nuevas oportunidades

El panel también destacó varias categorías de carga en rápido crecimiento que la mayoría de los profesionales inmobiliarios aún no han incluido en sus análisis de mercado. Los materiales de construcción como piedra y grava están entre las mercancías que más crecen en el tren, impulsados por la construcción de centros de datos, la reparación de infraestructura y el desarrollo inmobiliario en general. El transporte de basura es otro tema: en los próximos cinco años, casi todos los vertederos del noreste de EE. UU. llegarán a su límite, lo que obligará a mover enormes volúmenes de desperdicios por tren hacia mercados como Ohio o Alabama. Estas categorías muestran una red ferroviaria a punto de expandirse de forma permanente. Gorton fue muy claro sobre esta oportunidad: “Esta va a ser una red de crecimiento para todo el país. Nuestras carreteras se construyeron en los años 50. Esa infraestructura se está cayendo a pedazos, y esa es una oportunidad para cada uno de ustedes”.

El aspecto ambiental añade otra razón importante. El ferrocarril produce entre un 60% y un 80% menos de emisiones de carbono por tonelada-milla que el camión, un dato cada vez más relevante a medida que los grandes usuarios industriales reciben presiones de inversionistas y reguladores para reducir sus emisiones. Para las empresas que al mismo tiempo están expandiendo operaciones que consumen mucha energía (como centros de datos, manufactura avanzada o automatización logística), integrar el ferrocarril ofrece una vía real para reducir la huella de carbono del transporte sin descuidar los costos.

Lo que los profesionales del sector inmobiliario industrial deben hacer ahora

El mensaje del panel para los agentes inmobiliarios y asesores fue claro: vuelvan a poner el ferrocarril en el mapa. Las propiedades ubicadas a menos de 8 kilómetros (5 millas) de una rampa intermodal o a 240 kilómetros (150 millas) de un centro de trasbordo tienen un valor logístico real que raras veces se promociona. El consejo de Austin fue práctico: “Si yo fuera agente inmobiliario, tendría un mapa de cada centro de trasbordo y rampa intermodal de Clase I, y conocería bien mis propiedades. Al promocionarlas, diría ‘miren qué cerca está de una conexión ferroviaria’. Deberían meterse de lleno en la conversación sobre el transporte”.

El ferrocarril también está más abierto a negociar que en el pasado. Tener más capacidad disponible en la red, nuevos objetivos de crecimiento y mejores herramientas digitales ha hecho que las empresas ferroviarias estén más dispuestas a hablar de volúmenes más pequeños, acuerdos flexibles y formas creativas de hacer negocios. La vieja costumbre de llamar a un ferrocarril de Clase I y ser rechazado por no mover suficiente volumen está cambiando hacia algo más colaborativo. Para los profesionales inmobiliarios que se tomen el tiempo de aprender el lenguaje del ferrocarril, la oportunidad de agregar un valor real a sus clientes y destacar sus propiedades en un mercado cada vez más competitivo es una realidad en constante crecimiento.

Basado en un panel de discusión del evento Industrial Velocity de Newmark, celebrado el 26 de febrero de 2026, con la participación de:

– Kyle Roberts, Vice Chairman at Newmark and Partner, Transcon Modal

– Armando Tirado, Armando Tirado, Managing Partner, Transcon Modal

– Daril Vilhena, CEO, Cedar AI

– Brian Gorton, President & COO, Conrail

– Anastasia Austin, Assistant Vice President, Sales & Marketing – Merchandise, CPKC

Contacto

Kyle S. Roberts

Vice Chairman Industrial & Logistics / Capital Markets, Newmark Mountain West

Kyle.Roberts@nmrk.com

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