Desafíos en la cadena de suministros post-Covid

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La pandemia y las cadenas de suministros

¿Cómo se vieron afectadas las cadenas de suministros?, ¿Qué pasará durante la “nueva normalidad”?

Heidy Gonzaga, Directora de Compras Estratégicas para Latinoamérica comenta al respecto de este tema.

Ha habido muchas lecciones durante la pandemia. Entre ellas la importancia que la cadena de suministros tiene en los negocios. La cadena de suministros es el conjunto de actividades o eslabones para coordinar, planear y controlar compras, producción o el desarrollo, inventario, y entrega de productos y servicios al cliente final.

Probablemente, antes de la pandemia el valor de la cadena de suministros, o el impacto que podía tener una fuerte disrupción en ésta, no era tan evidente. Era casi imposible pensar que podrían existir retrasos para obtener los insumos y servicios que necesitamos para operar nuestros negocios. Si bien es cierto que siempre los negocios han tenido que enfrentar problemas de calidad, precio y demoras, estos problemas se mantenían dentro de un parámetro saludable o normal (“business as usual”). Una buena gestión mitigaba la mayoría de los impactos. Por eso, al estallar la pandemia vimos lo frágil que puede ser la cadena de suministros, y lo fácil que era desestabilizar los negocios en consecuencia.

Tomemos conciencia sobre la interconectividad del mundo

Al final, la cadena de suministros está formada en gran parte por personas que dedican su esfuerzo a mover productos del punto A al punto B. Cuando éstas se enferman, o no pueden salir a trabajar o no pueden salir de sus fronteras, la cadena queda interrumpida. También tuvimos que tomar más consciencia de la interconectividad del mundo, nada ni nadie está aislado: cuando un eslabón de la cadena se ve afectada, el resto sufre también. Tales disrupciones no solo causan incertidumbre, también tienen un fuerte impacto financiero para las empresas.

Nuestros proveedores no escaparon a esa realidad. Tuvieron que enfrentar restricciones de tránsito, nuevos protocolos de protección y escasez de producto. Adicionalmente, tuvieron que enfrentar cancelaciones de contratos de clientes con operaciones suspendidas o con su fuerza laboral trabajando desde casa. En la región, los a veces insuficientes apoyos estatales dejaron a los proveedores en una situación financiera precaria, o en el mejor de los casos, complicada.

Siempre ha sido importante monitorear no solo el desempeño contractual de los proveedores, sino su situación general: estabilidad financiera, cartera de clientes, prácticas de seguridad e higiene, manejo de empleados. Pero también debemos identificar qué proveedores tienen una estructura y cultura de negocio dinámica, flexible y adaptable, estando preparados para ajustarse a los cambios de forma rápida y eficiente asegurando la continuidad del suministro y la subsistencia del negocio

"Es entendiendo dónde estamos parados y la situación real que podremos manejar las expectativas de los clientes y cumplir nuestros compromisos con ellos."

Afortunadamente muchos proveedores se han sabido adaptar. Han capacitado a su personal en los nuevos protocolos de higiene y distanciamiento social, les han brindado las herramientas y equipo de protección personal necesarios y han ajustado sus servicios a los nuevos requerimientos. Hemos podido brindar a nuestros clientes los servicios que requieren durante la pandemia. No obstante, ahora debemos prepararnos para el futuro: la realidad post-pandemia. 

El mundo no volverá a ser el mismo. Entonces, ¿qué sigue? ¿Cómo podemos predecir y enfrentar el futuro de la cadena de suministros?

  • Identificar vulnerabilidades. Detectar dónde es más débil la cadena para poder reforzarla y prevenir disrupciones.
  • Mejorar la visibilidad. No podemos controlar lo que no vemos. Tener visibilidad de la cadena de suministros nos permite identificar riesgos y oportunidades y actuar en concordancia.
  • Diversificar la base de proveedores, manteniendo un saludable balance entre agregación de volumen y la no dependencia de un proveedor o un grupo de proveedores.
  • Mejorar la planificación. Nunca ha sido una buena práctica comprar con poca anticipación: se elevan los costos y se pone en riesgo las entregas. Es sumamente importante tener una buena planificación, no solo para abatir costos, sino también para evitar entregas tardías.
  • Revisitar y reajustar los business continuity plans. Estos planes no deben ser un documento muerto guardado en una gaveta, física o electrónica. Deben ser documentos que nos den herramientas efectivas para mitigar el riesgo de la interrupción de operaciones.
  • Mejorar y mantener una comunicación estrecha con clientes y proveedores. El éxito de nuestros proveedores es el nuestro.
  • Entender que los paradigmas han cambiado. En realidad, los paradigmas están en constante cambio, pero generalmente ocurren de forma paulatina, a veces casi imperceptible. La pandemia provocó cambios drásticos en un corto periodo de tiempo. Es imperativo reaccionar con la misma rapidez y contundencia. Alcances y frecuencias serán ajustados a nuevos índices de ocupación y requerimientos de higiene. Los ratios tan usados en la industria tendrán que recalcularse. La salud y el bienestar ocupacional toman más relevancia en una realidad donde tanto la fuerza laboral que da los servicios como la que los recibe están más preocupados que nunca por sentirse seguros, en espacios limpios y con el equipo que los proteja de contagios.

Pero no todo son desafíos y riesgos. También hay oportunidades.

Un mejor posicionamiento para desafiar el statu quo.

Si antes muchos clientes estaban renuentes a hacer cambios drásticos por miedo al cambio o la simple inercia del “siempre-se-hizo-así”, ahora están mucho más abiertos a propuestas innovadoras que les ayuden a enfrentar mejor las nuevas circunstancias.

Fortalecer la relación de colaboración con nuestros proveedores clave.

Así como pudimos trabajar juntos para resistir a la pandemia, debemos mantener esa estrecha cooperación para encontrar formas innovadoras de enfrentar la realidad post-pandemia.

Invertir en automatización.

La pandemia nos enseñó que no estar preparados para el trabajo remoto y automatizado puede ser más costoso que la inversión en tecnología. ¿Supervisión remota? ¿Un software para automatizar procesos? Las posibilidades son infinitas.

"El COVID-19 dejo al descubierto que no estábamos preparados para enfrentar una situación de emergencia global. La próxima debemos estarlo."

Podemos esperar que ésta no será la última disrupción en ocurrir. No, el mundo no volverá a ser el mismo. Pensar fuera de la caja no es suficiente, la caja no existe más. Pero como todo cambio, éste trae consigo desafíos y también oportunidades. Solo aquellos que sean suficientemente flexibles podrán capitalizar esas oportunidades y salir fortalecidos.

Información de contacto

Heidy Gonzaga

Strategic Sourcing Director GCS LATAM

heidy.gonzaga@nmrk.com